Cómo elegir tu flexo o lámpara de estudio

Quienes trabajan de forma habitual sobre un escritorio conocen la importancia de elegir adecuadamente la mejor luz para el espacio donde desarrollan su actividad. Merece la pena invertir algo de tiempo para tomar la decisión más acertada.

La habitación

En primer lugar, necesitamos estudiar la habitación en la que se encuentra el escritorio sobre el que colocaremos la lámpara. Debemos medir la intensidad de la luz natural de que disponemos durante el día para calcular la potencia de luz que requeriremos de nuestro flexo. Durante la noche haremos lo mismo, pero esta vez con la iluminación artificial propia de la habitación. Valorando ambas situaciones y analizando si desarrollaremos nuestro trabajo más con luz natural o con luz artificial, tomaremos la decisión más acertada.

No es recomendable utilizar el flexo como única fuente de luz ya que el fuerte contraste de la luz del espacio de lectura con el entorno oscuro de la estancia puede producir cansancio ocular.

La potencia de la luz de nuestra lámpara se mide en vatios. Si la lámpara emplea más de una bombilla, deberemos sumar los vatios de las distintas bombillas. En la intensidad de la luz intervendrán otros factores como las características de los elementos reflectores, pero nos centraremos en la potencia que es el factor principal.

Actualmente existen en el mercado distintos tipos de bombillas, algunas muy recientes como las de tipo LED. El funcionamiento de cada una es diferente y nos ofrecerán distintas intensidades de luz con distintas potencias. A continuación os ofrezco unos ejemplos de la necesidad de potencia de distintos tipos de bombillas comparada con la que tiene la tradicional, y casi ya desaparecida del mercado, bombilla incandescente de tungsteno.

– Flexo halógeno: Habitualmente su consumo será similar al de la bombilla incandescente, aunque existen bombillas especiales de bajo consumo como la que lleva nuestro flexo halógeno de Philips, que ofrece la misma luz que ofrecería una bombilla incandescente de 60W con un consumo de solo 48W.
Vea nuestros flexos halógenos

– Flexo Fluorescente de bajo consumo: Quizá el más frecuentemente utilizado en los flexos actuales. Una potencia de 11W produce la misma luz que una bombilla tradicional de 60W.
Vea nuestros flexos de bajo consumo

– Flexo LED: La tecnología Power LED permite que una lámpara LED con una potencia de 3W ofrezca la misma intensidad de luz que una lámpara de 60W con bombilla incandescente. Nuestra lámpara más vendida ofrece esta iluminación de alta tecnología. Se trata de la Paulmann Plaza.
Vea nuestros flexos LED

El espacio disponible

Los flexos son útiles cuando disponemos de un escritorio con espacio limitado y no queremos invadir el área de trabajo con nuestra lámpara. Básicamente existen dos tipos, el flexo articulado, y el flexo con cuello de cisne. En ambos casos es necesario asegurarse de la calidad de las marcas del producto que elegimos, ya que los continuos ajustes producen el desgaste de estas piezas móviles y pueden llegar a romperse.

Comprueba siempre las medidas del flexo que desees adquirir.

La calidad de la luz

Para medir la calidad de la luz de un flexo, debemos conocer dos conceptos:

1. La temperatura de color. Básicamente nos indica el color de la bombilla que estamos empleando. Siempre se recomienda que, para leer o trabajar, se emplee una luz blanca, pues favorece la concentración frente a los tonos más cálidos como el amarillo, que nos proporciona una sensación de “comodidad” que puede provocar sueño.

2. El índice de reproducción cromática. Nos indica el número de colores del espectro que emite una luz. Cuanto mayor sea ese espectro, mayor será la fidelidad en la reproducción de los colores de los objetos que observemos bajo esa luz.

Las lámparas halógenas suelen tener una temperatura de color en torno a los 3000ºK, que corresponde a un tono amarillo. A cambio, su índice de reproducción cromática es del 100%, el mismo que el de la luz natural.

Los flexos fluorescentes de bajo consumo han evolucionado mucho respecto a los antiguos tubos fluorescentes. Actualmente es posible encontrar bombillas con diferentes temperaturas de color e incluso con un índice de reproducción cromática alto (fluorescente trifosforo). El problema que siempre se ha achacado a este tipo de bombillas es su molesto parpadeo. Pero con los nuevos flexos, gracias al uso del balastro electrónico, se trata de un problema del pasado. Lo que hace este aparato es aumentar la frecuencia hasta que el parpadeo resulta imperceptible para el ojo humano. El balastro puede ir acoplado a la bombilla o, en el caso de flexos de alta calidad, irá integrado en el propio flexo, como sucede con nuestros modelos de Luxit.

El consumo

No quiero olvidarme tampoco del ahorro energético. El consumo de energía eléctrica de los flexos será equivalente a su potencia. De esta forma, para producir la misma intensidad lumínica, mientras una bombilla incandescente consume 60W, un flexo de bajo consumo se quedará en 11W y un modelo con tecnología Power LED en 3W.

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