Luxo L-1: Una pieza maestra del diseño

Todavía hoy son poco los estudios de arquitectura, de cualquier país del mundo, que no tengan al menos una lámpara Luxo L1 entre su inventario. Y eso que el pasado 2012 la L-1 cumplió 75 años de producción ininterrumpida. Diseñada por Jack Jacobsen como una lámpara de trabajo – task light – este flexo es el ejemplo perfecto de como un producto que combina versatilidad, calidad y estilo puede mantener su atractivo original muchas décadas después de su concepción.

Luxo L1 distintos tamaños

Desde el comienzo de su fabricación, en 1937, la L-1 alcanzó el estatus de icono entre diseñadores y arquitectos de todo el mundo. Y no sólo por su atractiva estética. Su innovador brazo articulado y sus características de iluminación la han convertido en “la lámpara”, con mayúsculas, cuando se habla de luz de mesa para arquitectura, y por extensión, de lámparas para espacios de trabajo.

Su innovador diseño permite a la L1 adaptarse a cualquier espacio, altura, tamaño de mesa y distancia de trabajo. Además, existe la posibilidad de convertirla en una lámpara de sobremesa, con una base accesoria creada expresamente para tal fin, que aumenta su capacidad de encajar en cualquier estancia.

25 millones de unidades vendidas son una marca reservada a productos excepcionales, que capturan la esencia de lo que debe ser el buen diseño: belleza y utilidad práctica unidas en un objeto que sirve su función de manera excelente y a la vez trasciende esa primera – e indispensable- cualidad utilitaria, expresándola por medio de una forma que atrae a la vista e invita a recrearse en sus líneas.

Más allá de tendencias más o menos pasajeras, la versatilidad, la calidad y el estilo pueden crear un producto con una longevidad y popularidad prácticamente ilimitadas. 25 millones de unidades y la práctica totalidad de premios relevantes dentro del mundo del diseño industrial suponen el reconocimiento de la crítica especializada (también forma parte de la colección del MOMA de Nueva York) y del público. Su carácter icónico ha alcanzado incluso el sector del entretenimiento, y el estudio Pixar (Toy Story, Wall-E, Cars…) realizó un cortometraje de animación con este flexo como protagonista.

Es por esto que la L-1 se ha ganado su lugar entre los clásicos atemporales del diseño, inmediatamente identificables con un golpe de vista, como la Lámpara Arco de Achile Castiglioni (1958), la silla Barcelona de Van de Rohe (1929) o la Chaise Longue LC4 “basculante” de Le Corbuiser (1928).

Los intentos de imitarla han sido constantes a lo largo de los años, pero ninguna de esas imitaciones ha alcanzado el rendimiento técnico de la Luxo L-1 original. Dentro de 75 años, alguien, en alguna parte, seguirá utilizándola, ya sea como flexo o como lámpara de sobremesa, y alabando la atemporalidad de su diseño.

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